La meteorología adversa no solo incrementa el riesgo de siniestros, sino que afecta directamente al estilo de conducción y al consumo energético del vehículo. El nuevo informe “Cuidado, mal tiempo. Influencia de la meteorología adversa en los accidentes de tráfico (2014-2023)”, publicado por la Fundación Línea Directa junto con Fesvial, ofrece un análisis exhaustivo sobre cómo la lluvia, la niebla, el viento o la nieve condicionan la seguridad en carretera y exige revisar los hábitos de conducción, especialmente en invierno.
Datos relevantes sobre el estudio
Entre 2014 y 2023 se registraron más de 134.000 accidentes relacionados con la climatología adversa, en los que fallecieron 1.614 personas y resultaron heridas cerca de 180.000. La lluvia está presente en 2 de cada 3 accidentes, lo que la sitúa como el principal fenómeno meteorológico de riesgo. La niebla intensa, aunque menos frecuente, es la más mortífera: duplica la letalidad de un siniestro convencional.
El estudio muestra además que las actitudes al volante no siempre se ajustan a las recomendaciones de conducción eficiente y segura. 6,2 millones de conductores en España admiten que siguen cometiendo infracciones cuando llueve o nieva —principalmente exceso de velocidad y falta de distancia de seguridad— y 3,7 millones no renuncian a desplazarse pese a tener un mantenimiento deficiente del vehículo, lo cual incrementa el consumo energético y el riesgo.
Desde la perspectiva del comportamiento, el 73% de los conductores ha vivido situaciones de peligro por mal tiempo, y el 38% reconoce experimentar ansiedad al conducir en estas condiciones. Esta percepción debería impulsar un enfoque más responsable en la gestión del riesgo y la conducción eficiente: suavidad en los mandos, anticipación, reducción de velocidad y maximización de la adherencia son prácticas claves para reducir tanto el consumo como la probabilidad de accidente.
Las diferencias territoriales también son significativas: Galicia, Asturias y Navarra concentran la mayor proporción de fallecidos en siniestros con climatología adversa; Murcia y Canarias se sitúan en el extremo opuesto. En cuanto al perfil del siniestro, el accidente tipo con mal tiempo ocurre en zona urbana, aunque las víctimas mortales se concentran en carreteras convencionales y en colisiones en las que participa un camión, uno de los escenarios más letales.
La Directora General de la Fundación Línea Directa, Mar Garre, recuerda que la adherencia se reduce drásticamente con lluvia: “Un coche que circula a 90 km/h puede necesitar hasta 32 metros más para frenar”. Esto convierte la moderación de la velocidad y el mantenimiento preventivo del vehículo —incluyendo neumáticos, frenos y sistemas electrónicos de estabilidad— en pilares esenciales para una conducción eficiente en invierno.
A medida que el cambio climático acentúe la frecuencia de fenómenos extremos, la conducción sostenible ya no podrá separarse de la conducción segura. Adaptar los hábitos del conductor, optimizar el estado del vehículo y reforzar la anticipación serán claves para reducir la siniestralidad y el impacto energético.

