Subirse a un minibús sin conductor ya no es ciencia ficción. En la Casa de Campo de Madrid, un vehículo autónomo realiza un recorrido circular de 1,8 kilómetros sin intervención humana. Se trata de un proyecto piloto de la Empresa Municipal de Transportes (EMT) y el Centro Tecnológico de Automoción de Galicia (CTAG) que permite vislumbrar cómo será el transporte del mañana: eléctrico, compartido, conectado y autónomo.
La experiencia no es única. En el campus de Cantoblanco, la Universidad Autónoma de Madrid, junto con Alsa, el Consorcio Regional de Transportes y la DGT, ha puesto en marcha otro vehículo similar que transporta estudiantes entre facultades. El objetivo común: recopilar datos sobre el comportamiento real de la conducción automatizada.
La DGT ha dado un paso decisivo con la publicación del nuevo Programa Marco para Pruebas de Vehículos Automatizados (Instrucción VEH/2025/07), que permite realizar ensayos en vías abiertas y reconoce autorizaciones de otros países europeos. Este marco normativo coloca a España en sintonía con el Plan de Acción Industrial de la UE, que abrirá la puerta a pruebas transfronterizas y corredores automatizados.
Mientras EE. UU. y China priorizan la acumulación masiva de datos, Europa apuesta por la prudencia y la seguridad, enfocando la automatización en el transporte público y de mercancías, pilares esenciales para lograr una movilidad más sostenible.
Los seis niveles de conducción autónoma (SAE J3016)
El reto está en gestionar esta tecnología con inteligencia: si los vehículos autónomos se integran sin control en el modelo actual de coche privado, podrían agravar los problemas de congestión urbana. En cambio, su aplicación al transporte público a demanda, como el que en 2026 unirá el Parque Tecnológico y el centro de Leganés, muestra el camino hacia una movilidad más eficiente.
Los autobuses autónomos ya operan con éxito en países como Noruega, Suecia o Alemania, demostrando que la tecnología es fiable y que los usuarios la aceptan. La clave será combinar innovación y gestión: vehículos autónomos sí, pero compartidos, conectados y sostenibles.
La movilidad del futuro ya circula entre nosotros. Y si se hace bien, lo hará sin atascos, sin emisiones y, quizá, sin conductor.




